Llevo desde el 94 haciendo algo que me apasiona y después de muchos partidos, temporadas y experiencias me doy cuenta que tenía una visión del baloncesto femenino muy diferente a la que tengo hoy en la actualidad.

En el verano de 2013 tuve la gran opción de incorporarme dentro de la plantilla de entrenadores de Basket Almeda. Era mi primera experiencia en el baloncesto femenino. Cierto es que los primeros meses fueron de tanteo y de análisis de todo y he de decir que estuve bien acompañado y con gente alrededor que me dejó trabajar.

Después de todo, desde la distancia y viendo todos los errores cometidos, puedo encontrar 10 diferencias importantes entre el baloncesto masculino y el femenino. El tiempo me ha enseñado a que al final uno es ENTRENADOR sin distinción del género al que entrene, y que el baloncesto femenino tiene tantas virtudes como las tiene el masculino.

Aquí las 10 diferencias que destaco yo desde mi experiencia:

 

1.- Utilización de las esquinas:

En el baloncesto masculino tienen una importancia vital las esquinas, para poder abrir el campo para generar unas distancias más grandes en las defensas de los bloqueos directos, para condicionar las defensas del poste bajo… En el baloncesto femenino las esquinas no tienen la misma importancia: se suele buscar la espalda o meterse para dentro y rara vez se utiliza la esquina para el tiro. Tiene mucho que ver los bajos porcentajes en el tiro exterior y la capacidad de evolucionar que tienen los técnicos que llevan muchas temporadas en el baloncesto femenino para buscar soluciones a estas dificultades.

Es indudable que los espacios los utilizamos diferente.

 

2.- Bloqueo directo:

Una de las grandbloqueoOKes diferencias a la que me costó más adaptarme es la manera de defender el bloqueo directo. En femenino se tiende a defender la zona, a permitir el tiro de tres, a ser muy conservadores en las defensas, permitiendo una y otra vez el tiro exterior. Es cierto que con diferentes matices y dependiendo del scouting, pero que pocas jugadoras salen de un bloqueo directo desde bote y lanzan de cerca de los 7 metros con altos porcentajes.

Aquí, en cambio, el baloncesto masculino es más rico, condicionado por el tiro exterior, por el físico y por la habilidad las defensas que son más variadas y sobre todo se tiende a intentar a menudo llevar la iniciativa des de el condicionar la lectura del bloqueo directo. Esto me lleva a cuestionarme varias cosas:

– Si para promocionar el tiro exterior (des de mi punto de vista, de manera)  promocionamos el tiro dando tres puntos en formación des de fuera la botella, ¿por qué sabiendo la dificultad para meter des de fuera alejamos la línea de 3 puntos?

lanzamientoOK– Si les ayudamos con la dimensión y el peso del balón, ¿por qué no dejar la línea en 6,25?

 

3.- El tiro exterior:
Es la verdadera debilidad del baloncesto femenino, la velocidad en el lanzamiento es mucho más baja que en el masculino, y el hecho de necesitar más tiempo y que el acierto sea más bajo, hace que en muchos momentos tengas que reinventarte, ya que el tiro se tiene y se les permite a menudo des de un primer instante.

Las defensas del bloqueo indirecto no son ni mucho menos igual que en el masculino y caemos muy a menudo en defensas muy conservadoras.

 

4.- La importancia de la táctica:
La lacra del baloncesto femenino es el bajo tanteo de los partidos, de ahí la gran importancia que tiene la pizarra en momentos puntuales. Sacar 2 canastas de fondo o después de un tiempo muerto, tienen en el baloncesto femenino una importancia capital. Eso no quiere
decir que no sean importantes en el baloncesto masculino, pero sí que le da más importancia al entrenador en el femenino. Creo que hace a los entrenadores de ámbito femenino sean unos estudiosos. Hace que no puedas relajarte en ningún momento, la verdad, es mucho más interesante el papel del entrenador.

 

vestuarioOK5.- El vestuario:

Soy de los que piensa que el grupo y la actitud que toma el entrenador con el grupo son muy importantes. Tanto en un vestuario masculino como femenino.

Es cierto que un grupo femenino necesita ver al entrenador cercano para rendir más, necesita ponerte a prueba, cuestionárselo todo (absolutamente todo), saber de qué pie cojeas o qué puntos fuertes tienes. Si te muestras accesible y cercano, las jugadoras te responden con el doble de gratitud. En un vestuario masculino no necesitan saber el por qué de las cosas y, a menudo, ni siquiera conocerte más allá de los momentos de pista. Ellas si. Y en eso el baloncesto masculino ha ido cambiando cada vez más hacia el femenino. La fuerza del vestuario unido no se puede calcular.

 

 

6.- La disciplina en el trabajo:

En este punto sí que podríamos decir claramente que las chicas son terriblemente superiores. Son capaces de hacer un mismo ejercicio y una misma finalización tantas veces y tanto rato como sea necesario. Son muy disciplinadas y eso hace que veamos en el baloncesto femenino jugadoras con un nivel técnico espectacular. Tienen una capacidad terriblemente superior que la de los hombres, por no hablar del nivel de atención.

 

ritmoOK

7.- El ritmo de juego:

Aquí, por desgracia, creo que por la competición y supongo que por la visión que hay actualmente del baloncesto femenino, hace que el ritmo de juego sea bajo. Hay un componente físico ineludible, los entrenadores necesitan llevar el control del juego y llevar al equipo a situaciones favorables.

En masculino el ritmo es más alto y a menudo se deja fluir más el talento de los jugadores. También es cierto que sin dejar de trabajar como lo hacen, mi visión es que el físico se trabaja con más contemplación y sin poner a las jugadoras al límite.

Pienso que aquí el baloncesto femenino debería evolucionar hacia el masculino. Al final, jugar despacio hace que la gente que no mire hacia la evolución individual de las jugadoras y caiga en el recurso fácil de la zona. La competición a veces toma un papel demasiado importante. Discurso fácil y erróneo : Ritmo lento- zona-dejo que tiren- línea de tres puntos más lejana…

 

8.- Gestos técnicos:

Aquí si que es donde vi un nivel muy diferente de trabajo desde muy pequeñas. La capacidad de trabajo y de mejorar es muy diferente. En el baloncesto masculino muchas veces donde no llega el gesto técnico llega el empuje físico y es cierto que pueden llegar a alto nivel jugadores con un nivel técnico muy bajo, en cambio difícilmente encontraremos jugadoras de alto nivel sin un nivel técnico o de trabajo bajo.

 

9.- Los contactos:

Existen los contactos en ambos baloncestos, pero no son ni de la misma dureza ni de la misma manera de soportar-los. En este aspecto es en el que creo que aunque cada vez más han evolucionado, es donde más recorrido deben hacer.

En el rebote tanto ofensivo como defensivo es extraño encontrar jugadoras que anticipen la acción y vayan en busca del contacto. En la defensa del jugador con balón pasa lo mismo, no se intimida, se evita todo posible contacto, parece en este apartado un baloncesto de anteriores décadas.

Cuesta mucho encontrar contactos en los bloqueos indirectos y cuesta mucho que en el trabajo diario haya contactos por sistema o naturalidad. Es muy difícil de imaginar un equipo femenino que disfrute con ese contacto, que lo viva y lo acepte como una cosa más de este deporte.

 

10.- El vínculo con las jugadoras:

Aquí es donde más me he sorprendido a mí mismo. Las chicas te hacen estar en constante tensión, con un desgate mental que no te hace tener ningún tipo de equipo masculino. Una temporada con un equipo femenino podríamos equipararla a tres masculinas.coach-of-female-high-school-basketball-team-gives-team-talk_vy_efaof__S0000

Tienes que medir lo que dices, cómo lo dices, el contexto y sobre todo la magnitud que puede tener equivocarte al decir algo. Tengo la suerte de compartir mi tiempo con Ana, que se encarga de puntualizar o poner las comas en los sitios adecuados y eso evita ciertos incendios. Pero por otro lado un equipo femenino crea adicción, es de mucho desgaste pero de mucha satisfacción.

He de decir que realmente soy un privilegiado por entrenar femenino, por haber crecido en esto estas tres temporadas. Al final, como ya he dicho anteriormente, somos entrenadores de BALONCESTO no de masculino o de femenino, pero sí que puedo decir que pasar por ambos lados hace valorarlo y crecer muchísimo.