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En mis años de jugador aprendí muchas cosas que me han marcado a la hora de decidirme sobre quién rodearme en mis equipos técnicos.

Escribiendo estas líneas he recordado no solo lo afortunado que soy de estar bien acompañado esta temporada, sino la gran suerte que he tenido estas últimas diez, rodeándome de gente de tanto nivel.

Para formar un buen grupo de trabajo hay que tener en cuenta:

 

1.- Entender que TODOS nos tenemos que sentir partícipes y tener nuestra cota de protagonismo

 

Pienso que a todos nos gusta sentirnos importantes, sentir que se nos valora y que nuestro trabajo tiene su sentido y este punto creo que es vital para que un buen grupo funcione. Hay que partir de una idea muy clara: todos trabajamos de distintas maneras y es importante estar en constante formación. ¿Hay mejor manera de formarte en el día a día que viendo trabajar a gente que tienes a tu alrededor? Yo llevo años pidiendo a mis ayudantes que trabajen los contenidos como crean que es mejor hacerlo, que yo debo aprender de ellos.

 

2.- El grupo ante todoSin título

Para mí, el valor grupal siempre lo antepongo ante todo. Por tanto, si a mis jugadores les pido pensar de forma grupal, ¿que debería hacer yo?

Recuerdo unas de mis temporadas en Copa Catalunya como jugador donde, en un desplazamiento a Reus a la media parte, el primer entrenador, en el túnel de vestuarios, le dedicó unos berridos y unos improperios a su ayudante delante de todos los jugadores por haberse dejado las llaves del vestuario en la cancha. Después del partido recuerdo tener una conversación en el coche con algún jugador sobre el tema. ¿Cómo podríamos nosotros tenerle respeto si nuestro líder no lo tenía? ¿Cómo podríamos tomárnoslo en serio?

 

Esto me hizo reforzar la idea de marcar unos valores claros que NUNCA deben olvidarse: el respeto, el trabajo y el compromiso. Formar una familia en el equipo es vital. No creo en las relaciones de forma únicamente vertical, es decir, yo mando y tú ejecutas, sino en relaciones horizontales.

Muchas veces es fácil mostrarse cercano y parecer no impartir respeto, pero tengo muy claro que si el jugador se siente valorado, se siente escuchado, su rendimiento se multiplica. Pasa exactamente igual con el grupo de trabajo.

 

Hay una idea clara: el respeto se gana con el trabajo diario y se pierde en el momento en el que tienes que demostrar tus galones o tus éxitos anteriores.

 

3.- Tener en el grupo a alguien próximo a nivel personal.

 

En este punto muchos no lo podrán cumplir, pero en todas las temporadas se pasan momentos difíciles, se pasan bajones, hay malos entendidos y crisis. Tener a alguien al lado a quien te une algo más que la pelota naranja, tiene un valor incalculable. Alguien que desde el primer día sabes que comparte contigo una unión estrecha y que te ayudará en cualquier situación compleja.

En ese sentido yo he podido hacerlo siempre y creo que debería ser innegociable. Poder salir del entorno para desconectar con alguien en quien confías de forma ciega te ayuda a vivir las cosas de mejor forma.

 

4.- Importancia de los roles.

IMG_9445Aquí está el punto de más importancia para la convivencia y para el éxito deportivo.

Todos tenemos claro la importancia de los roles con los jugadores. Lo es aún más en el del staff. Saber qué necesitas de ellos en el día a día, en el pre-partido, en el partido y en el post-partido, es vital.

La libertad que les das depende de la seguridad que tengas en ellos. Pienso que tener la mayor parte de aspectos controlados es importante, no dejar demasiado margen al azar. Pero que tus ayudantes puedan trabajar con el grupo con tranquilidad es realmente muy interesante y realmente sano para el grupo.

Uno de los ejemplos más importantes para mí ha sido trabajar con la selección Catalana. En ella, siendo ayudante y teniendo como compañeros a dos entrenadores de un nivel muy alto, que el líder nos diera un trato de igual a igual demuestra confianza y a la vez hace que le devuelvas la confianza por diez.

¿Cómo no le vas a devolver esa confianza?

5.- Tener espacios para la comunicación

 

Por último, es de vital importancia generar unos espacios para el diálogo, un espacio para la crítica, la reflexión y la planificación de contenidos.

No solo reunirse como gabinete de crisis ante los problemas, sino reunirse como hábito de trabajo semanal. Un espacio en el que el grupo pueda ponerse al día. Un espacio donde el grupo pueda expresar sus inquietudes y anticipar no solo los contenidos, sino también posibles actuaciones ante posibles problemas futuros.

Pero lo más importante es generar un espacio familiar de trabajo.

 

Al final, cuando uno mira hacia atrás, es buena señal cuando no solo te acuerdas de los resultados, sino de las primeras pizzas en Sant Cugat, los cafés en el chino antes de entrenar, de las charlas de baloncesto en casa de mi madre, de las cintas verdes, o de las noches largas con tres ordenadores abiertos…